Desde nuestro blog, repasamos las curiosidades y características de cada una de las razas de caballos del mundo y, como no podía ser de otra forma comenzamos hablando de la más cercana; la Pura Raza Española.

Conocido como caballo andaluz, la nomenclatura de “Pura Raza Española” fue impuesta en 1912 y deriva de la palabra inglesa purebred o purebreed.

Este equino tiene grandes capacidades en el mundo del deporte y la competición. Desde el siglo XVI el caballo más apreciado fue el español. En el XVII el duque de New Castle, perceptor de Carlos II, gran amante y conocedor de los caballos, afirmaba en su tratado de equitación que:

“De todos los caballos del mundo, de cualquier parte, clima o provincia que sea, los caballos de España son los más entendidos, y lo son con tal extremo, que es cosa que sobrepuja la imaginación. El caballo español, yo respondo, de que es el más noble del mundo, y no lo hay mejor cortado desde la punta de las orejas; hasta la punta de los cascos, es el más hermoso que se pueda hallar”.

Es un caballo armonioso, enérgico y valiente, dócil para el paseo, fuerte para el trabajo en el campo, y con un temperamento, que le permitió tomar parte en mil y un combates. Cuenta la historia, que el caballo de batalla de Napoleón, cuyo esqueleto permanece en el museo de historia natural de París; era un caballo andaluz.

La diversidad de capas, según los historiadores, se debe a la cantidad de influencias de otras razas en la española. Así, la capa torda, en sus tonalidades claras, se debe a la influencia de caballos árabes, la torda oscura de los berberiscos, la negra y castaña la aportaron los caballos germánicos, mientras que la baya; los caballos catalogados como indígenas.

Hoy solo se tienen como caballos españoles los tordos, castaños, negros, bayos, ruanos y de otras capas más escasas. Los salazanes, admitidos hasta hace años como de pura raza española, se desestimaron al considerar, que contenían demasiada proporción de sangre árabe, ya que en esa raza abundan los caballos de esa coloración.

Son muchos, los elementos que influyen en las aptitudes de cada raza de caballos, relacionados con el movimiento y el dinamismo de los gestos y aires. Morfológicamente, este caballo es de tipo eumétrico, mesomorfo o brevilíneo, y de perfil recto o subconvexo, de equilibrada conformación y notable armonía general.

¿Quieres conocer más sobre el caballo español? Aquí os dejamos un capítulo de Tierra y Mar dedicado exclusivamente a esta bella raza: